‘’Incluso mi brazo esta más relajado, no está tan rígido como antes. Cada día hago ejercicios y camino mucho’’, cuenta Sara felizmente.

Un destino mejor estaba escrito para Sara, una joven de 22 años de ciudad de Dalj. Después de haber sufrido dos derrames cerebrales, su único deseo era andar sin el bastón, lo cual fue posible con la rehabilitación en la Policlínica Glavić en Dubrovnik. Su deseo correspondía a la actitud del doctor Joško Glavić, quien la convenció de que la neurorehabilitación robótica le podía ayudar.





La primera vez que el público se enterό de Sara, fue en enero de 2019, después de que ella y su familia pidieron una humilde ayuda financiera, de tan solo 2000 kunas, que facilitarían que su madre se quedase con ella en el hospital KBC-Sestre Milosrdnice durante la tercera operación a la que se sometió, después de haber sufrido dos derrames cerebrales. En varias ocasiones hablamos sobre esta joven y el público respondió con ayuda financiera, lo que facilitó que su familia ya no tuviese que preocuparse sobre si Sara podía acudir a consultas médicas en Zagreb. La historia de Sara también llegό a doctor Glavić, quien le ofreció la neurorehabilitación robótica gratuita en su policlínica – algo que familia de Sara podía plantearse solo en sueños. Los derrames cerebrales han dejado graves consecuencias en Sara: su pie fue casi totalmente paralizado y no podía mover los dedos de la mano, lo que le causaba dificultades en la vida cotidiana. Sara y su familia creían que la rehabilitación en la Policlínica Glavić podía ayudarle, pero estaban conscientes de que no se la podían permitir. Doctor Glavić, conocido como un gran filántropo, no tardó mucho en ofrecerle a Sara la neurorehabilitación gratuita, puesto que sabía que los aparatos de su policlínica pudieran rehabilitar el cerebro, que es el centro de su lesión. En cuanto se abrió un vacante en la Policlínica en Dubrovnik, Sara y su madre Biljana empezaron con la rehabilitación dura, pero exitosa. Tres meses después, Sara volvió a Dalj e inmediatamente dejó de lado su bastón. ‘’A pesar del miedo que tenia ante la neurorehabilitación robótica, sabía que sola era cuestión del tiempo cuando ya no iba a necesitar el bastón. Durante la rehabilitación hubo lágrimas y dolor, pero no me rendía. Ahora, no solo que camino sin el bastón, sino  que mi mano no está tan rígido y puedo pegarlo al cuerpo, algo que antes no podía hacer. Sé que es necesario mucho más ejercicio y no me doy por vencida, pero también cuido de no esforzar demasiado a mi cuerpo, para no sufrir consecuencias innecesarias. No puedo describir lo feliz que estoy por haberme sometido a la neurorehabilitación robótica. Si no lo hubiera hecho, todavía andaría con el bastón y mi único deseo era un día poder andar por sí sola, así como caminaba antes de los derrames cerebrales que afectaron’’ – cuenta esta joven que camina cada día con más frecuencia. También, no pierde la oportunidad de agradecer a todos los que le ayudaron en su camino hacia el estado deseado: a donantes de dinero desconocidos, a doctor Glavić y a todo el equipo de la Policlínica y a aquellos que, a la hora de buscar el alojamiento más accesible y cercano a la Policlínica, compartieron su publicación en redes sociales y mostraron su alto nivel de humanidad. ‘’La publicación fue compartida cientos de veces  y pronto me comunicó la dueña de un piso que está al lado de la Policlínica. Ahora me espera una operación más – van a reemplazar la parte de mi cráneo que tenían que sacar antes. No puedo esperar a que esto también se acabe’’, concluye la humilde joven de Dalj.