Ante Kolunđija (21) se cayó el año pasado de la moto y rompió una vértebra. Ha terminado en la silla de ruedas. Ni después de unos meses que ha pasado en el balneario en rehabilitación no sentía sus piernas, y entonces...

Muévete un poco, que se vea en las fotos que no estás sujetándome, que ando sin ayuda, dice Ante Kolunđija (21) de Dubrovnik al fisioterapeuta en la Policlínica Glavić en Zagreb, que al lado del andador observa atentamente sus pasos.

El fisioterapeuta determina en qué medida el robot le va a ayudar a mover las piernas, y en qué medida va a moverlas solo. Ante está muy orgulloso de sus pasos. Después del accidente de tráfico en la moto, que tuvo el junio del año pasado, acabó en la silla de ruedas y con un pronóstico no muy optimista en cuanto a si jamás va a andar de nuevo.





Puesto que una vértebra se le rompió cuando se cayó de la moto y una parte del hueso dañó su médula espinal, llevaron a Ante urgentemente a Zagreb, en la clínica de trauma en la calle Draškovićeva, donde le operaron inmediatamente. Los médicos no podían darle un pronóstico determinante.

-Cuando he preguntado al médico si voy a poder andar, se ha protegido un poco con la respuesta, diciendo que ha visto lesiones más ligeras después de las que la gente no ha vuelto a andar, pero también que ha visto lesiones más duras después de las que sí que han vuelto a andar, así que mucho depende de mí mismo.

Unos días después a la habitación vino un médico que estaba tratando a otro paciente. Le pregunté si creía que yo iba a andar otra vez y me dijo: „ No, no tienes opciones“. „Pues ya verás tú“, he pensado enseguida-se ríe Ante.

-Así es y con nosotros. Si le decimos que todavía no puede hacer algo, esto solo le motiva a querer hacerlo-dice de broma Mirna Golubić, la fisioterapeuta principal en la policlínica, y añade que es muy importante que la gente que sufre una lesión de la espina empiece con la rehabilitación lo antes posible, mientras las posibilidades para recuperar las conexiones entre nervios son mayores.

 

Esto es especialmente importante para la gente joven, como es Ante, porque así son mayores las posibilidades de recuperarse.

-Ya en el balneario me han levantado y apoyado en el andador, pero allí he llegado a poder levantarme y mover mis piernas-dice Ante. Con repetir persistentemente los movimientos a través de los robots le ayudan simular el andar, ha llegado a sentir cada paso que hace.

-Puedo sentir cada vez que piso con mis pies. La sensibilidad en mi pierna derecha ha bajado hasta el gemelo, mientras en mi pierna izquierda, que es más fuerte, tengo la sensibilidad hasta el tobillo, dice el joven y añade que después del accidente sentía las piernas solo en los muslos. Dice que la rehabilitación en el balneario para él ha sido útil porque allí le enseñaron a ser independiente: cómo trasladarse de la silla de ruedas a la cama, cambiar de ropa, hacer unas tareas del hogar más sencillas...

-Allí he empezado con la rehabilitación, pero esta no ha sido tan intensiva y solo aquí he llegado a hacer unos cambios serios. Era una sensación increíble cuando me he dado cuenta de que puedo ver en la pantalla cuánto del movimiento con mi pierna hizo yo y cuánto el ordenador, y especialmente cuando he empezado a notar el progreso-cuenta Ante. Añade que los que más orgullosos están de él, son sus padres, que le siguen en las terapias en Zagreb y sus amigos de la niñez, que algunas veces le sorprendieron en el balneario, pero vienen también a Zagreb de vez en cuando.

 

-Pero prefiero estar aquí que en Dubrovnik, porque pasaría el tiempo con ellos, y aquí puedo concentrarme en hacer ejercicios- nos dice Ante.

 

Participa en carreras humanitarias

Con participar en dos carreras humanitarias, últimamente Ante se ha ganado los corazones de los corredores. Primero cuando al final de la carrera de los ciudadanos, que forma parte de Du Motion, caminó hasta la meta final en muletas. La segunda carrera hizo en la silla de ruedas en Zadar. Los ingresos de la carrera han sido destinados a la fundación Wing for Life, que se dedica a investigar la espina vertebral, y él quería enseñar con su participación que no hay rendición.