El futuro de joven Leo era lleno de sueños y planes, hasta que un salto al mar cambió su vida y la vida de su familia para siempre. Se quedó paralítico. Hace dos meses, surgió una nueva esperanza – Leo empezó con la neurorehabilitación robótica.

‘’Hemos empezado literalmente de un hilo, el único hilo que previno a que su médula espinal se separase, pero ahora los resultados van mejorándose. Al llegar a la clínica especializada para la neurorehabilitación robótica,  pregunté sobre el movimiento de mi hijo. Me dijeron que esperar a que se lo recuperase, era agarrarse a un clavo ardiendo. Pero a mi incluso estos clavos significan mucho’’ – cuenta Darinka Manzoni, la madre de joven Leo (25) que hace seis años se quedó paralitico después de un salto desafortunado.

Aquel desastroso 19 de julio de 2012, la vida de familia Manzoni de la isla Mali Lošinj de repente cambiό el rumbo. A Leo le esperaban tantas cosas en el futuro; solo un día antes del accidente había graduado en bachillerato… y solo un salto lo eliminó todo.

‘’El resto de su vida su hijo será como una planta.’’

Un salto descuidado provocó la fractura de la vértebra C6 y Leo empezó a hundirse. Afortunadamente, el hombre que lo sacó del agua era médico, así que consiguió reanimarle enseguida. Otro golpe para la familia vino justo después – les dijeron que no existía tal operación que pudiese salvarle la vida a Leo.

Darinka, la madre, en toda esa agonía encontró fuerzas y buscó ayuda para su hijo. Llamó a todos los que podía, pidiendo que hiciesen algo para él. Y logró; consiguió una operación – una esperanza y oportunidad.

Después de la operación el médico me dijo: ‘’Lo que tenéis es una planta, cuya vida para siempre dependerá de los aparatos.’’ ‘’Pero es mi planta’’, le contesté, ‘’y no es necesario que vaya muriéndose. Así es como empezó la lucha por la vida de Leo’’, cuenta Darinka con lágrimas en los ojos.

Después del accidente Darinka dejó su trabajo para estar con su hijo todas las horas del día. Tuvo que enseñarle  hasta cómo respirar.

‘’Tuvieron que abrirle los pulmones cinco veces. Estuve a su lado enseñnándole como respirar. El primer día respiró solo unas horas sin el aparato, el día siguiente ya un poco más, y así hasta que finalmente le quitaron del aparato. No podéis ni imaginar cuanto esfuerzo es necesario para que uno respire; cuanto sudor derramado para un inspiro y espiro. Ejercicios, enfado, incapacidad, subidones y bajones mentales, los pronósticos negativos de los médicos y la sensación de que eres tú solo contra el mundo’’, cuenta Darinka.

Una nueva esperanza para esta familia valiente, que a pesar de su tragedia saluda con una sonrisa grande, vino de la Policlínica Glavić.

La neurorehabilitación robótica

Desde el 15 de enero Leo acude a la neurorehabilitación robótica en Zagreb. Seis días en semana, seis horas por día. ‘’Esperamos que recupere la estructura muscular para poder seguir trabajando en casa si aquí no conseguimos el movimiento. Leo lo aguanta muy bien, las terapias le alegran y él solo nota el progreso hecho. Las manos son más flexibles, es más fácil ahora’’, cuenta Darinka. También, dice que ellos siguen creyendo que Leo se pondrá de pie. Aunque según su diagnosis, nadie se lo puede garantizar. Hemos visitado a Leo en la policlínica. Un joven bastante reservado, que saluda a sus (ya amigos) terapeutas con sonrisa, nos dijo que él estaba realístico. Se nota que no quiere hacerse demasiadas ilusiones, pero que está consciente del progreso hecho. ‘’Estoy contento. Vamos poco a poco. Veremos’’, dijo. Con propios ojos podíamos observar la dedicación de los terapeutas. El trato que tienen, la relación con los pacientes y la energía que transmiten, ayudan a todas aquellas personas valientes, que ahí siguen adelante. El día que Leo hizo un movimiento grande con la mano, todos en la policlínica estaban celebrando. Son como una pequeña familia que ni en los momentos más difíciles no olvide la sonrisa y el positivismo. Según terapeuta Tomislav, Leo vino a la Policlínica con grandes contracturas en la rodilla, lo que ahora está corregido significativamente. ‘’Nuestro objetivo es la masa muscular más grande. Estamos contentos porque hemos conseguido una gama de movimientos. También, logramos controlar los pies’’, añade.

Sentarse solo

La terapeuta encargada, Ivana Popović, nos presentó los aparatos con los que entrena Leo.

‘’Utiliza el Lokomat (aparato diseñado con el objetivo de recuperar el funcionamiento de las extremidades inferiores), que en su caso tiene el objetivo de mantener la condición existente junto con la complicación de unas cosas secundarias, que podrían ocurrir por la causa de su diagnosis – la lesión de la médula espinal. Gracias a este aparato, Leo mantiene la posición recta y se le mejoran la circulación y la resistencia cardiovascular’’, cuenta Ivana.

‘Además, en la rehabilitación Leo  utiliza y los aparatos para los brazos, el tronco, la postura y la posición del cuerpo. ‘’Lo que Leo consiguió aquí, son una postura mejor y el hecho de poder estar sentado por sí solo. Antes no podía ni ponerse recto, ni mantener la posición sentada – lo que ahora sí que puede’’, añade.

‘’Se sienta más correctamente, se le aumentó la gama de movimientos en los brazos, hombros y codos, tiene más fuerza muscular y la sujeción es más regular y fuerte. En cuanto al brazo, ha progresado bastante. La lesión de la médula espinal no te deja mucho espacio, así que con una diagnosis así, en la que estamos muy limitados, de verdad hemos conseguido mucho’’, continúa.

Añade que ahora Leo es más hábil en la vida diaria  y que psíquicamente se encuentra mucho mejor.

‘’Al principio no podíamos ni escuchar su voz y ahora nos reímos y bromeamos’’, concluye la terapeuta.